BEIJING 2008 10 AL 22 DE AGOSTO
NOTICIAS BEIJING DESDE BRONCE (Bajar en la pagina)
25-08-2008
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Diario Ole - Todavia no caimos
25-08-2008
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Diario Clarin - Las Leonas llegaron al pais
25-08-2008
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Diario Infobae - Las Leonas llegaron al pais
25-08-2008
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Diario La Nacion - Entre el bronce y la emocion por el retiro de Aicega
23-08-2008
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Diario Clarin - Magdalena Aicega - La ceremonia del adios
23-08-2008
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Diario Clarin - Corazon de Leonas
23-08-2008
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Diario Clarin - Las Leonas fueron contundentes para hacer la diferencia ante
Alemania
23-08-2008
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Diario Ole - Ole, ole, ole, ole, Leo, Leo
23-08-2008
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Diario La Nacion - supieron superar la adversidad (Sergio Vigil)
23-08-2008
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Diario La Nacion - El prestigio intacto
22-08-2008
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DYN - La despedida de la gran capitana
22-08-2008
- Fox Sports International - Aicega: "Siento una gran alegria"
22-08-2008
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DYN - La despedida de la gran capitana
22-08-2008
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Terra - Aicega, el simbolo de las Leonas que se retira
22-08-2008
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Diario La Nacion - Aicega: la primera en llegar, la ultima en irse
22-08-2008
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Diario La Nacion - Aymar: queria esta medalla, fue muy gratificante
22-08-2008
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Diario La Nacion - Opinion - Los meritos de siempre y los desafios del mañana
22-08-2008
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Diario La Nacion - Las Leonas otra vez en el podio
22-08-2008
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Critica Digital - Adios en sosten: La noche maradoniana de Aicega
22-08-2008
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Diario Clarin - Las Leonas y una historica medalla de bronce
Diario Ole - 25-08-2008
TODAVIA NO CAIMOS
El plantel de hockey volvio luego de haber ganado su
tercera medalla olimpica al hilo y coincidieron que aun viven un sueño.
El recibimiento de la familia y la hinchada
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REBECCHI,
GOLEADORA, SE ABRAZA CON SU MAMÁ EN EZEIZA. |
UNA DE LAS TANTAS BANDERAS QUE COLGÓ LA HINCHADA |
Incondicionales como hace ya varios años, algunas de las
integrantes de La 19, hinchada oficial de Las Leonas, se sumaron a los
familiares de las jugadoras para recibirlas luego de ganar la medalla de bronce
en Pekín. Agustina y Natalia, dos de las que pasaron la noche del domingo sin
dormir para hacer las banderas nuevas, llegaron temprano al aeropuerto para
colgarlas y esperaron por la llegada de sus ídolas, pautada a las 7.45. Pero el
avión tardó en aterrizar debido a la niebla. El grupo de familiares e hinchas
-entre los que se mezcló la cantante Sandra Mihanovich- supo luego que Las
Leonas iban a dar una conferencia de prensa (des)organizada por Aeropuertos
Argentina 2000 (ver Idas y...) antes de salir al hall.
El equipo apareció cerca de las 10, encabezado por el entrenador, Gabriel
Minadeo. Soledad García, Mariné Russo y las demás jugadoras lo siguieron en
la fila. Magdalena Aicega saludó a sus padres e inmediatamente a la hinchada,
que le mostraron una bandera dedicada: "Magui: Gracias por habernos dado
tanto. La 19 te ama". La capitana agradeció el apoyo incondicional con un
abrazo para cada una.
"Me habría gustado el oro, una siempre quiere más de lo que consigue,
pero nunca está bueno verlo desde abajo, así que estoy feliz con esta medalla
de bronce. Tengo una alegría inmensa que no se me va a ir hasta que terminen
las vacaciones que tenemos ahora, jaja", le dijo Rosario Luchetti a Olé.
"Creo que no somos tan conscientes de lo que acabamos de lograr, todavía
no caímos. No es que ahora no lo valoremos, pero me parece que en un par de años
va a ser diferente", analizó la cordobesa García. Hubo coincidencia
general: a tres días de haber obtenido su tercera medalla olímpica seguida, aún
les costaba mensurar el logro: "Todavía no caímos", dijeron las
chicas.
La delantera Alejandra Gulla (con cinco goles, la máxima anotadora argentina
del certamen) sintetizó la actuación del conjunto nacional: "Ibamos a
buscar un podio, bajamos un par de escalones en las expectativas, pero estamos
muy felices porque quizás era lo que merecíamos. Holanda fue ampliamente
superior a nosotras. Ahora estamos felices y queremos disfrutar de todo
esto".
Magui habló de su situación luego de haber jugado su último partido oficial
con la Selección: "Todavía no caí, ahora es todo muy intenso, me di
cuenta un poco en el final del partido por el bronce contra Alemania, cuando me
desplomé en la cancha. Por suerte me voy muy contenta". Es el adiós de
una de las jugadoras más importantes del hockey nacional, después de 300
partidos internacionales vistiendo la celeste y blanca.
Diario Clarin - 25-08-2008
Las Leonas llegaron al país
Tras ganar la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing, el plantel del seleccionado argentino de hockey sobre césped femenino, arribó a Ezeiza. Después de ser recibidas por familiares e hinchas, las jugadoras dieron una conferencia de prensa. "Holanda está un escalón arriba", destacó Mercedes Margalot.

MEDALLA EN MANO. Las argentinas muestran las preseas tras su llegada al país. (DyN)
Las Leonas, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín,
llegaron esta mañana al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La mejor generación
del hockey femenino fue recibida por una importante cantidad de hinchas y
familiares. Minutos después de arribar, las jugadoras ofrecieron una
conferencia de prensa.
"De no ganar una medalla no hubiera dejado de ser una despedida feliz
porque más que medallas y resultados, queda la parte humana", contó
Magdalena Aicega, quien ya anunció su retiro del seleccionado. También habló
Mercedes Margalot, otra de las referentes del equipo: "Hay que destacar que
Argentina siempre estuvo en los primeros puestos. Holanda está un escalón
arriba".
Argentina se quedó con el tercer puesto luego de perder por 5 a 2 con Holanda
en la semifinal y de vencer a Alemania por 3 a 1 en el duelo por el bronce, por
lo que estuvieron en el podio olímpico por tercera vez consecutiva, tras ganar
plata en Sydney 2000 y bronce en Atenas 2004.
Para mañana, a las 10.30, se aguarda el regreso de Juan Curuchet, el ciclista
que obtuvo la medalla de oro en la especialidad Americana, la semana pasada,
junto a Walter Pérez, quien volvió el sábado pasado.

El conjunto que obtuvo la medalla de bronce tras vencer a su par
de Alemania arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza poco después de las 8
de la mañana, en medio de una enorme expectativa.
"Estoy muy decidida. Lo venía procesando desde hace tiempo. Dos años
más no quiero (por el Mundial), no por no tener ganas, sino porque
también quiero dedicarle más tiempo a mis cosas personales. Para el Mundial
seré una hincha más", dijo Magdalena Aicega, una de las
referentes del equipo que conduce Gabriel Minadeo.
Y agregó: "El último partido fue un poco de emoción, pero con eso no se
puede ganar. Faltando casi 30 segundos me tiré al piso, se me tiró Mechi
(Margalot) arriba. Lo más importante ese día era ganar la de bronce,
lo mío iba a quedar al costado".
Ayer habían regresado también algunos de los integrantes del seleccionado
nacional de fútbol, como Juan Román Riquelme y Diego
Buonanotte, que obtuvo la de oro tras vencer a Nigeria por 1 a 0 en la
final.
De esta forma, comienza a producirse el regreso de los distintos deportistas
argentinos que participaron en la competencia de Beijing.
Para mañana a las 10:30 aproximadamente se aguarda el retorno de Juan
Curuchet, el ciclista que obtuvo la medalla de oro en la especialidad
Americana, la semana pasada, junto a Walter Pérez, quien volvió
el sábado pasado
Diario La Nacion - 25-08-2008
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| Foto: DyN | Foto: DyN |
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| Foto: DyN | Foto: DyN |
(DyN) - Por tercera vez consecutiva, Las Leonas volvieron de un Juego Olímpico con una medalla sobre el pecho, esta vez con el agregado de la emoción que rodeó a Magdalena Aicega, la capitana que anunció el retiro, y con la confirmación de la mejor jugadora, Luciana Aymar, de que no estará en Londres 2012.
"Por ahora la única que se retira es Maggie", dijo Mercedes Margalot, una de las históricas que calza un plata y dos bronces, además de dos Champions Trophy, pero también señaló que es tiempo de que cada uno en el equipo "mastique, viva y haga lo que tenga que hacer".
Eso indica que nada está definido en cuanto al futuro inmediato de Las Leonas, salvo la continuidad de la más jóvenes.
A ellas Aicega les entregó el testimonio de la nueva generación de Las Leonas. "Hay grandes líderes que tienen la capacidad de tomar la cinta de capitán", sostuvo, sin dar nombre alguno.
Tampoco está definida la continuidad de Gabriel Minadeo como entrenador, quien indicó que deberá hablar con los dirigentes en los próximos días.
Aymar, en tanto, anunció que no estará en los próximos juegos de Londres 2012 y dijo que aún no tiene decidido su retiro.
Considerada varios años la mejor jugadora del mundo, adelantó que aprovechará el año entrante, que solo hay un torneo, para meditar al respecto.
Pero la emoción estuvo por el lado de Aicega, que se quebró cuando Aymar dijo en la conferencia que no se imaginaba "jugar sin Maggie el próximo torneo".
"Retirarme de esta manera, tan alegre, fue lo mejor más allá de haber conseguido una medalla", sostuvo Maggie, con una sonrisa, y se fue con su familia.
23-08-2008 - Diario Clarin
BEIJING - CHINA. ENVIADO ESPECIAL
FABIAN URQUIZA. ENVIADO ESPECIAL
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ENVUELTA. LA CONMOCION DE AICEGA EN EL FINAL, CON UNA BANDERA FIRMADA POR TODO EL PLANTEL ARGENTINO
Faltaban 10 segundos para el cierre y a María Magdalena Aicega se le
nublaron los ojos con las lágrimas. Rossi y Margalot pasaban a su lado y
le daban palmadas. Y la alentaban mientras Alemania salía desde el fondo y
buscaba el descuento sabiendo que ésta vez no subiría al podio olímpico por
culpa de Las Leonas. Vino el flick que se fue largo y ella, la capitana, la
dueña de la camiseta número 3, se dejó caer en el círculo, esa misma área
que defendió durante 14 años desde aquel debut en el Mundial de Dublin 94,
cuando Rodolfo Mendoza apostó por esa chica de trenzas y vicha roja para
suceder a Marisa López en el puesto de stopper. Faltaban un par de segundos
pero Aicega era llanto puro mientras Margalot la cubría con su cuerpo
arriba de las dos se dejó caer el resto. Recibió uno y mil abrazos,
uno y mil besos y una y mil felicitaciones, hasta de la propia delantera
holandesa Fatima Moreira de Melo a punto de empezar la entrada en calor antes
de la final con China.
"Llegué feliz al seleccionado y me voy feliz del seleccionado".
Esa fue la primera frase de Aicega, todavía con los ojos llenos de emociones
y de recuerdos y con la bandera argentina firmada por sus compañeras y el
cuerpo técnico que recibió como regalo antes del partido apoyada sobre
sus hombros, absorbiendo las últimas gotas de transpiración.
—¿Cómo pudiste jugar en un gran nivel en un día así?
—Era un partido con muchas emociones para mí. Esas emociones no nos iban a
llevar a ganar el partido ni mucho menos. Por eso había que estar fría de la
cabeza y con el corazón caliente, como nos gusta estar. Me voy feliz, por el
grupo, por la medalla y por mis amigas de todos estos años de Selección.
—En la charla previa que vos siempre les das a las chicas, no pudiste
hablar.
—Así es. Lo único que dije fue que disfrutáramos el partido y que nos
divirtiéramos adentro de la cancha. Después aparecieron las chicas para
bancame y hablaron Mechi y Lucha por mí.
—¿Qué dejaste en la Selección?
—Yo le di todo como el hockey me dio todo a mí. Pero en realidad me gustaría
haberle dejado los valores que a mí me inculcaron y que hacen al deportista.
Más allá de la calidad de las jugadoras que tenemos lo importante son los
valores, como la esencia que conseguimos.
—¿Cuáles son los recuerdos más lindos y los más feos?
—Como lindos, tengo todo lo que me pasó con esta camiseta. Y los más feos
tienen que ver con las personas, con cada convocatoria cuando a alguna compañera,
como Gaby Aguirre o Laurita Aladro en este caso, le quedaba quedarse afuera de
un torneo.
"Voy a extrañar toda esta adrenalina pero ya está. Es el final",
reafirmó. Después dijo que en Belgrano jugará hasta que se aburra y que
quiere dedicarle tiempo a su familia. Ahí, entonces, se fue con más lágrimas.
Pero feliz, como ella quería.
Diario Clarin - 23-08-2008

NOSOTRAS LO HICIMOS. Las Leonas comparten el triunfo contra Alemania. Es un festejo que une al presente con muchos otras celebraciones
Esas chicas que se abrazan ahora, en Beijing, son este
enorme momento y son toda una historia.
En Sydney fue la génesis, el empezar a soñar con algo muy pero muy grande,
el arranque olímpico de la generación más brillante que entre las mujeres
dio el hockey sobre césped argentino en su rica historia. En Atenas fue la
consolidación, el continuar peleando mano a mano con los mejores.
Y este Beijing al que todas Las Leonas ahora están saludando desde el podio,
fue el cierre, el final de un ciclo, el adiós que duele porque la base de
aquella generación ya nunca más será olímpica y las de la edad intermedia deberán
tomar una posta difícil pero no imposible de extender.
Las Leonas se despidieron de los Juegos Olímpicos 2008 con la alegría
que es su marca registrada dentro de la cancha. Hubo lágrimas, es cierto,
pero por el contexto: la despedida del seleccionado de la capitana Magdalena
Aicega acaparó la atención en ese momento del final del choque ante Alemania
y, si bien nadie declaró nada al respecto, para otras seis jugadoras fue la
de ayer la última presentación olímpica. Entonces el ojo atento sigue a
Aymar, González Oliva, Gulla, Hernández, Margalot y Vukojicic y no puede
dejar de imaginar los Juegos de Londres 2012 sin esas referentes indiscutidas
durante muchas temporadas.
Se abrazan dos jugadoras y se abrazan todas. Llora una y el equipo es
pura lágrima. Tiemblan, se estremecen, emocionan como en cada segundo de
ocho años que se fueron rápido.
Por eso hoy parece que fue ayer el momento en el que se desató la furia
goleadora de Vanina Oneto y llegaron los siete gritos contra Nueva Zelanda en
Sydney 2000, en la antesala de la plata ganada frente a la Australia temible
de los 90. Y también están muy frescos en la memoria el triunfo ante Holanda
en su propia casa para lograr el primer título importante en el Trofeo de
Campeones de 2001; la magia de Aymar y los penales atajados por Mariela
Antoniska para el primer y único título mundial de mayores conseguido
en Perth en 2002; la decepción de Atenas, cuando los penales contra las
holandesas frustraron la chance de la segunda final olímpica consecutiva en
2004; las broncas por no haber podido obtener de local los Trofeos de
Campeones de 2004 y 2007; y la desilusión del Mundial de Madrid 2006, cuando
el equipo estuvo lejos de su nivel y la única sonrisa la aportó el bronce
frente a España.
Tras el ciclo olímpico que se cerró, dentro de dos años Las Leonas tendrán
en Argentina un compromiso único. Es más, si en 2010 ese Mundial no se
jugara en Argentina, a Aicega se le hubieran sumado otras compañeras de
generación en la decisión del retiro. Pero el dulce de actuar en
casa motiva a continuar. Para seguir haciendo historia. Aunque la
historia ya les guardó un lugar hace rato a estas Leonas que volvieron a
ser de bronce.
No fue sencillo el duelo tras la derrota con goleada frente a Holanda y el
sueño de llegar a la final hecho añicos por virtudes ajenas aunque también
por defectos propios. Pero si hay algo que distingue a Las Leonas es el poder
de recuperación. Y tras de un golpe como el recibido el miércoles en el
Centro Olímpico de hockey sobre césped, las chicas necesitaban un plus y
un volver a creer para darle el tercer bronce y la cuarta medalla de
Beijing 2008 al deporte nacional. Entonces Argentina salió a enfrentar a
Alemania con la convicción de que el tercer puesto era el digno y merecido
cierre y el que se debían ellas después de tanto esfuerzo. Por eso
partieron a buscar el triunfo desde el arranque con potencia, con
inteligencia, con talento. Y marcaron la diferencia para volver a subir al
podio olímpico y poner una vez más el nombre de Argentina entre los
mejores del mundo.
Salieron dispuestas Las Leonas a conseguir un nuevo triunfo ante Alemania
después de la victoria rotunda (4 a 0) conseguida en la fase de clasificación.
Y lo hicieron con la presencia de sus defensoras, con la presión de sus
volantes y con la agresividad de sus delanteras. Entonces marcaron la primera
distancia en el resultado a los 11 minutos cuando en el tercer corner corto
González Oliva no pudo parar la bocha, pero la posterior barrida de Burkart
apenas se desvió en Luchetti para el grito. Siguió presionando Argentina y
encontró el segundo festejo cuando Rebecchi corrigió un tiro de Gulla que se
coló debajo de la arquera Reynolds después de una muy buena jugada de
Burkart, uno de los puntos más altos del equipo en Beijing. Iban 22 minutos y
en la cancha había un sólo equipo: el argentino. En ese momento, pudo
definir la historia de contragolpe ante un rival que regaló huecos entre sus
centrales.
Ya en el arranque de la segunda mitad Alemania salió a buscar el descuento
adelantando a sus volantes. A los 10 minutos Anke Kuehn pisó el círculo y
vulneró la resistencia de Vukojicic con un fierrazo cruzado. El
campeón olímpico hasta ayer se fue al ataque con decisión y Argentina se
refugió en su contragolpe. Hasta que faltando siete minutos para el cierre y
luego de la recuperación del control del juego, Noel Barrionuevo acertó su
único corto de los Juegos para que, con su arrastrada, Las Leonas empezaran a
saborear el tercer lugar.
Sobre el final llegaron los cantos y los bailes. Y la felicidad de sentirse
otra vez protagonistas fundamentales del hockey sobre césped
internacional. Ellas subieron al podio y volvieron a vestirse de bronce.
Aunque para el deporte argentino, Las Leonas son de oro puro.
23-08-2008 - Diario Ole
Barriletes cosmicos! Las Leonas pasaron a Alemania y ganaron el bronce a la vista de Maradona, con el que intercambiaron cantitos y al que hasta le regalaron zapatillas
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| A punto de aterrizar sobre los brazos queridos de sus compañeras, Magui Aicega, con la bandera, tras su último partido en la Selección, se sorprende y se divierte con las chicas | Chocho, Diego, se abraza con Barrionuevo. Ya tiene las zapatillas de Aymar, a las que no suelta por nada del mundo |
Rojas. Rojas de felicidad y ya no naranjas de furia. Rojas
carmesí sobresalían las uñas prolijamente pintadas de Lucha Aymar. Rojas
estaban las manos (y los cachetes y los ojos) de Magui Aicega. Rojas también
eran las camisetas de las que estaban llorando desconsoladas. Rojas, como nunca,
picaban todas esas gargantas de tanto gritar. Y rojas las plantas de los pies,
si no podían parar de saltar... Y más rojas aún, al borde de la asfixia, se
incorporaban de a una las dueñas de esos cuerpos amontonados sobre la capitana
que se retiraba llena de gloria como ellas deseaban.
Rojas, no cabe duda, habrán quedado las palmas de las manos de los fanáticos
que madrugaron (y se emocionaron tanto como ellas) en la Argentina para ver
cómo Las Leonas terminaban un ciclo con destino de libro. Le habían ganado 3-1
a Alemania (en la primera fase había sido goleada a favor, 4-0) y conseguían
ese bronce con gusto a oro, el que también habían conquistado en Atenas 2004,
luego de la plata en Sydney 2000. Rojas no, fucsias eran las personalizadas
zapatillas Nike que Aymar le regaló a Diego "para Claudia" en medio
de un festejo que hacía que las chicas se repartieran entre Aicega y Maradona,
se mueve para acá, se mueve para allá, es una banda sensacional. El
futbolístico y descontrolado final, en todo caso, se justificaba. Ocho años y
tres medallas olímpicas después, a un grupo que hizo historia se le retiraba
la líder. Y si con eso no bastara, encima acababan de jugar su último partido
olímpico otros seis pilares de esta construcción de momentos gloriosos: Aymar,
González Oliva, Mechi Margalot, Maripi Hernández, Sole García y Paola
Vukojicic. Todas eran leyenda. Y estaban derretidas frente a la más grande
leyenda viva de la historia.
Por eso Lucha caminaba descalza. Por eso Aicega se paseaba en corpiño después
de darle su camiseta número 3. Por eso todas estiraron la celeste y blanca para
que el Diego (10) les quedara como un recuerdo indeleble. "Olé, olé,
olé, olé, Diego, Diego", increíblemente le cantaban ellas. Cuando eran
ellas las que merecían que no sólo Maradona les dedicara un cantito sino todos
los que presenciaron su recuperación después de la paliza de Holanda en
semifinales que les dejó moretones en el alma. Pero que tuvo un inflador clave
para ir por el bronce, cuando Diego fue al vestuario (si, un varón en el de las
chicas) y les dio tal manija que la derrota 5-2 contra las posteriores ganadoras
de la medalla de oro dolió mucho menos...
Si en Sidney habían conseguido la de plata y en Atenas la de bronce, era
entendible que se conmovieran hasta lo más íntimo de sus fibras por no poder
conseguir la de oro en Pekín 2008. Al cabo, son Leonas. Leonas con hambre.
Leonas guerreras. Leonas con ovarios. ¿Ovaqué? Bueno, Magui, un atributo u
otro define la misma característica. Pero si vos lo decís, queda consignado:
"Este equipo tiene unos huevos tremendos". Y cómo discutírselo si
además de las tres conquistas olímpicas ganó el Mundial 2002 -nada menos que
a Holanda, por penales, en Perth, Australia- y en los últimos años no bajó
del cuarto puesto en los torneos más calificados. Tiene razón Gabriel Minadeo,
el entrenador que sucedió a Cachito Vigil, cuando lo sintetiza en cuatro
palabras: "Este equipo vale oro". Oro, sí, porque es uno de los pocos
conjuntos que demostró que también se puede ser grande aunque no se llegue
primero.
La última prueba que les quedaba era demostrar que las emociones no eran un
rival más poderoso que Alemania, el defensor del título olímpico. "Las
caritas largas y la angustia" por la frustración en semifinales estaba, y
Lucha lo reconocía. "El nudo en la garganta" por las últimas
palabras de Magui en el vestuario, también. "Teníamos que tratar de que
las emociones no nos jugaran en contra", decía la heroína-arquera Paola
Vujokicic (que se olvidó de agregar "y la suerte a favor", como en
ese bochazo en el travesaño que pudo haber sido el 2-2). "Debíamos entrar
con la cabeza fría y el corazón caliente, describía Aicega todavía en
sujetador, envuelta en una bandera argentina de la que no podía despegarse
porque en ella se llevaba las frases de despedida con las firmas de sus amigas
del seleccionado. El desafío era reponerse y se repusieron. "No bajamos
los brazos, dejamos todo lo que teníamos", festejaba la cordobesa Sole
García. Todo, absolutamente todo, y más también. Porque son Leonas. Leonas
con garras. Garras rojas, como las de Lucha. Garras doradas que se
inmortalizaron en el bronce. Una vez más...
PEKIN (ENVIADO especial).
23-08-2008 - Diario La Nacion
Por Sergio Vigil
Las Leonas me volvieron a emocionar. Rescato muchas cosas; entre ellas, la capacidad que tuvo el equipo para superar la adversidad, luego de la dura derrota con Holanda en las semifinales, y potenciarse ante Alemania para obtener una nueva medalla para nuestro país.
No quiero dejar pasar otro punto central: la forma en que las chicas argentinas reconocieron el predominio de las holandesas. En las declaraciones ni bien se consumó la caída, todas coincidieron en que se trataba de un rival superior, e incluso algunas de ellas desearon que Holanda obtuviera la medalla dorada. Eso es tener hidalguía y ser grandes deportistas.
Me quedo, también, con la imagen de Diego Maradona en el vestuario de las chicas. El les habló como un padre y les dio un mensaje propio de quien tiene la camiseta celeste y blanca impregnada en el pecho. Esa es la función primordial de Diego: un embajador del deporte argentino que admira sin recelos a nuestros atletas de distintas disciplinas.
Se lo agradezco con el alma.
Ex entrenador de las Leonas
23-08-2008 - Diario La Nacion
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| La carrera loca de festejos tras el tercer puesto; las chicas disfrutaron de una celebración al ritmo de Maradona, que alentó desde la tribuna Foto: AFP |
Por Juan Manuel Trenado
Enviado especial
PEKIN.-"¡Olé, olé, olé, cada día te quiero más!" Maradona fue el que empezó en la platea. Y sólo él podía provocar lo que siguió. El plantel completo de las Leonas, apenitas después de ganar la medalla de bronce, empezó a gritar en la cancha. El mundo al revés, las protagonistas gritando por el espectador: "¡Olé, olé, olé, Diego, Diego!"
Jamás debe dejar de celebrarse una medalla. Nadie sabe cómo serán las siguientes generaciones de Leonas. Nadie sabe si esto se repetirá.
Las chicas argentinas, por supuesto, estaban bien dispuestas a disfrutar la conquista, pero la presencia de Maradona, este repentino fan oficial de todos los deportes de la delegación aquí en Pekín, las contagió para reforzar esa idea de que el bronce vale.
Aun lejos del objetivo, la sensación que le queda al que gana estos partidos por el tercer puesto es más positiva que la de perder una final. Ese fue el consuelo argentino, pese a que aquí se llegó con una sola meta y no se consiguió. La mirada inmediata, entonces, puede ser negativa.
Sin embargo, al tomar distancia de lo que ocurrió en estos Juegos, el balance permitirá ver un equipo que, pese a ir renovándose de a poco, se mantuvo en el podio en tres períodos olímpicos consecutivos, tras las medallas de plata en Sydney 2000 y de bronce en Atenas 2004. Eso no es poca cosa.
Si no, que lo digan Magdalena Aicega, Soledad García, Mercedes Margalot, Luciana Aymar, María de la Paz Hernández y Paola Vukojicic. Ellas formaron parte de todo ese proceso y en el repaso de sus carreras podrán decir que son las más ganadoras de medallas para nuestro país, sólo detrás de Carlos Mauricio Espínola, que tiene cuatro.
Del mismo modo que las argentinas sufren ante Holanda, flamante campeón olímpico, este seleccionado alemán empieza a tener un trauma importante con la Argentina, que le ganó claramente los últimos tres partidos que jugaron: 6-2 en la final del Champions Trophy, 4-0 en la primera rueda de los Juegos y el 3-1 de anoche, con goles de Claudia Burkart, Carla Rebecchi y Noel Barrionuevo.
De todas formas, de ahora en más, muchas cosas quedan por definirse. ¿Cómo sigue la vida de las Leonas? Magdalena Aicega, la capitana, dará un paso al costado y Luciana Aymar ya dijo que no llegará a Londres 2012, aunque sí acompañará en la campaña previa para de esa cita para apuntalar el desarrollo de las nuevas jugadoras. Básicamente continuará, al menos, hasta el Mundial de Buenos Aires 2010, en GEBA, como también lo hará seguramente Mercedes Margalot.
Tampoco hay todavía definiciones sobre el entrenador. Gabriel Minadeo festejó alocado cada gol argentino para conquistar la medalla. Porque se trató de su primer Juego Olímpico a cargo del equipo y las responsabilidades fueron inmensas. Aunque el Champions Trophy había sido un buen espaldarazo, sentía la obligación de mantener alto el prestigio. "Me tocó una etapa en la que había que renovar el equipo, mechar chicas nuevas, ensamblar todo y probar cosas después del gran ciclo de Cachito Vigil, que fue extraordinario. El recambio es permanente. Siempre se buscan jugadoras nuevas, que estén a la altura del hockey internacional, que está muy lejos de lo que es el juego a nivel nacional. Hay que prepararlas física, mental y técnicamente".
Su continuidad es un tema pendiente y eligió ser evasivo: "Tengo contrato hasta marzo del año que viene. No pensé ni hablé con los dirigentes sobre lo que va a pasar. Eso se verá más adelante. Quiero disfrutar esto y no pensar si es el final o el comienzo de algo. Hay jugadoras que se pudieron retirar con tres podios y eso es una alegría enorme. Ganar una medalla es dificilísimo, muchas de estas chicas ganaron tres".
Lógicamente, el técnico quiere continuar para fortalecer su proyecto de renovación, pero la decisión final la tomarán los dirigentes.
Las Leonas siguen estando ahí, entre las mejores, aunque siempre les faltó algo para llegar al oro olímpico. Hoy, por ejemplo, están muy lejos de las holandesas, que se consagraron tras vencer a China por 2-0 en la final. Habrá un tiempo para descansar y disfrutar. Luego se deberán definir varias cosas del futuro inmediato que hoy son inciertas. Y enfocarse para recortar esas diferencias deportivas que hoy las separaron de la gloria máxima que buscaban.
22-08-2008 - DYN
BUENOS AIRES, ago 22 (DyN) - Será extraño no ver más a Magdalena Aicega en una cancha defendiendo la camiseta argentina con la garra que la caracterizó a lo largo de los quince años que la vistió.
Pero toda historia tiene un final y la capitana del equipo que dirige Gabriel Minadeo eligió a la lejana Beijing como escenario para ponerle fin a una trayectoria plena de éxitos.
A lo largo de su carrera, Aicega, de 34 años, participó de todos los grandes logros del hockey femenino argentino. Asomó en el Mundial Junior disputado en 1993 en Terrassa, España, donde el representativo nacional consiguió el primer título mundial para el deporte de la bocha y el stick.
Y un año más tarde dio sus primeros pasos en el seleccionado mayor. Empezó a ganarse un lugar entre las titulares en el Mundial de Dublin 2004, en el que las albicelestes fueron subcampeonas detrás de Australia, y ya en los Juegos Panamericanos desarrollados en Mar del Plata en 1995 se afirmó dentro de las once que ingresaban a la cancha.
De ahí en adelante fueron más las alegrías que las tristezas para esta defensora que se inició en Belgrano Athletic a los 7 años, impulsada por sus padres, que quisieron que acompañara a su hermano Tomás, afianzado en ese momento dentro de las divisiones juveniles de rugby.
Difícilmente en aquel instante "Magui" haya imaginado que disfrutaría de tantos lauros. Fue campeona mundial junior en 1993, campeona mundial mayor en 2002 en Perth, dueña de tres medallas olímpicas en cuatro Juegos (plata en Sydney 2000, bronce en Atenas 2004 y Beijing 2008), oro en cuatro Juegos Panamericanos (Mar del Plata '95, Winnipeg '99, Santo Domingo '03 y Río de Janeiro '07), campeona en los Champions Trophy de 2001, en Holanda, y de 2008, en Alemania.
Logros que la convirtieron en la jugadora que más títulos obtuvo defendiendo la camiseta argentina.
Capitana desde 2003, cuando Karina Masotta se retiró del seleccionado nacional, Aicega transformó en oficial un liderazgo que no necesitaba la cinta identificatoria de ese cargo.
Quedarán en el recuerdo sus arengas al resto de las integrantes del equipo antes de cada partido. Y, por supuesto, la entrega y la clase que desparramó en cada una de las oportunidades en que se calzó la "número 3". Esa categoría y esa garra que aportó en su último partido con Las Leonas, logrando contener a las alemanas cuando se venían en busca de un empate que no pudieron alcanzar.
Se va Magdalena Aicega, la gran capitana, la que asomó allá por 1993, con muchas ilusiones y aquella vincha roja que la caracterizaba.
Ganó casi todo con la camiseta argentina, pero lo más importante es que dejó su sello con esa actitud ganadora que la hará inolvidable como a tantas Leonas que hoy vivieron su último Juego Olímpico. Ya se la está extrañando.
MAF GY
Fox Sports International - 22-08-2008
"Esto es una alegría enorme. Era un partido con mucha emoción para mi, pero esa emoción no nos iba a dar la victoria. Teníamos que estar frías de cabeza y con el corazón caliente, como nosotras siempre estamos", dijo la jugadora de 34 años que hoy cumplió su encuentro número 300 con la albiceleste.
"Yo hoy me retiro, me voy feliz por este grupo, por esta medalla y por mis amigas de todos estos años en la selección. Lo di todo en el hockey al igual que el hockey a mi me lo dio todo", dijo entre sollozos Aicega.

Magdalena Aicega, la capitana de Las Leonas. (AAMIR QURESHI / Getty Images)
Preguntada por el legado que le gustaría dejar en el equipo nacional, contestó: "los mismos que me inculcaron a mi. El hockey no es solamente un palo y una bola. Son unos valores porque además de ser una gran jugadora lo que importa es la esencia y este equipo tiene un corazón de oro. Más allá de la calidad le pido a este grupo que no cambie nunca".
Aicega, que portó la bandera argentina en la vuelta de honor que dieron las jugadoras al campo tras la victoria sobre Alemania, tuvo un recuerdo especial para todas sus compañeras en la selección hoy ausentes.
Terminado el partido, Las Leonas se abrazaron emocionadas durante varios minutos, mientras en la megafonía del campo se oía la popular canción en español 'Aserejé'.
Muchas de ellas también se dieron un buen chapuzón porque estaban dentro del campo cuando comenzó el riego automático para preparar el césped ante la gran final entre China y Holanda que se jugó a continuación
22-08-2008 - Terra
Aicega, el símbolo de las Leonas que se retira
Fabián Tetelboim
Directo desde Beijing

Magdalena Aicega Reuters Latam
No fue un partido más para Magdalena Aicega, sino que fue su despedida, fue la última vez que se vistió como Leonas y defendió los colores de la Argentina.
Líder dentro y fuera de la cancha, carismática, simpática, brillante defensora, Magui se retira del seleccionado con una medalla olímpica, su tercera consecutiva. Solo le faltó el oro.
"Me llevo lo mejor, mis amigos, el corazón enorme de este grupo, fueron años de felicidad, voy a extrañar la adrenalina del juego y estar con mis compañeras", dijo Magui, toda tapada con una bandera celeste y blanca firmada con dedicatorias de todas Las Leonas.
"No pude dar la charla antes del partido, lo único que me salió fue decirle a las chicas que se diviertan, que disfrutemos del juego", explicó la jugadora de Belgrano, que también recibió el abrazo y los elogios de Diego Maradona, expectador de lujo del bronce de las chicas.
Para finalizar, la defensora de la Selección dijo que para el futuro, lo único que pide es "que nunca se apague el corazón de Las Leonas".
Diario La Nacion - 22-08-2008
Por: Marcelo Gantman

“¿Magui? ¿Qué puedo decir? La primera en llegar y la última en irse…”, define todavía emocionado por la medalla de bronce Gabriel Minadeo, el DT de Las Leonas. Minadeo no hace otra cosa que entregar el mejor elogio que un técnico puede hacer cuando un referente deja un plantel deportivo.
Magdalena Aicega, que el 1 de noviembre cumplirá 35 años, fue la chica del día. Terminado el partido contra Alemania, desatada la euforia por la medalla, todo el resto fue para Aicega. Defensora y capitana, histórica y dispuesta a darle toda la energía que tuviera a disposición a Las Leonas para que el equipo saliera adelante.
Estaba emocionada por el retiro y aunque se le veían lágrimas, transmitía cierta serenidad luego del partido. Cuando una decisión como dejar el seleccionado al que pertenece desde 1994 es madurada y tomada sin que forme parte de un arrebato, la calma suele acompañar esos momentos en que se deja todo atrás.
“Era un partido difícil para ella. Lo era para el plantel, pero para Magdalena Aicega, y esto lo hablamos, era un momento trascendente. Y jugó como nunca. Se va una defensora que va a ser muy difícil de reemplazar; comentaba Minadeo, mientras recordaba a Sergio Vigil como gestor de este proyecto que se cierra para que se abra otro.
Magdalena Aicega, para que negarlo, lucía sugestiva en su último contacto en la cancha con la prensa antes de abandonar la selección. No tenía su camiseta (¿la tendrá Maradona?) y estaba envuelta con una bandera argentina que tenía la firma y los mejores deseos de todo el plantel de Las Leonas.
Se va bien. “Yo siempre trate de dar lo mejor para el equipo. Las defensoras no somos las que más nos lucimos, salvo excepciones, pero cumplimos nuestro papel. Somos las más rústicas como suelen decir. Quiero que me recuerden como alguien que siempre dió lo mejor para este equipo que siempre fue unido y solidario…”, dijo Aicega cuando los voluntarios ya casi la echaban de la cancha para regarla para la final entre Holanda y China.
Debutó en la selección juvenil en 1993 y ya en 1994 subió a la selección mayor cuando faltaban seis años para la medalla plateada de Sydney 2000 y cuando el apelativo de Leonas no era ni siquiera una broma interna. La primera en llegar y la última en irse de los entrenamientos. La primera en llegar al equipo y la última en irse de un plantel histórico que la tuvo activa 294 partidos. Se va siendo figura, jugando un en una noche impecable y con la tercera medalla en tres juegos consecutivos. Así se cierra una carrera.
Tercer podio consecutivo para las Leonas

La emoción de las argentinas en el final Foto: Reuters
PEKIN.- La imagen de 16 jugadoras tiradas en el césped del Olympic Green Stadium, abrazadas, llorando de emoción, felices por la conquista quedará para la historia. Como también quedará este triunfo, que marca el tercer podio consecutivo en Juegos Olímpicos, algo nunca conseguido por otro conjunto de equipo argentino.
Minutos después de la victoria ante Alemania, las Leonas dejaron sus sensaciones, sin ocultar la algarabía por la medalla de bronce, dejando atrás definitivamente el trago amargo de la caída ante Holanda.
"Estoy llorando de emoción porque quería esta medalla; fue muy gratificante", dijo a TyC Sports la emblemática Luciana Aymar, que hoy concluyó con el equipo su participación en los Juegos Olímpicos.
Sin poder medir sus emociones, continuó: "Estoy muy agradecida por haber jugado todo lo que jugué con el equipo. Este equipo se levanta en emomentos clave; estoy disfrutándolo".
En el final del partido ante Alemania, la merma física de las Leonas fue notoria. Aymar la explicó destacando el corazón del conjunto: "Estabamos muy cansadas físicamente, pero al final se defendió a muerte."
La palabra del DT. En tanto, el entrenador Gabriel Minadeo destacó la entereza del equipo. "Estoy orgulloso de este equipo, dieron todo porque se pudieron reponer [del traspié ante Holanda]", sotuvo.
"No es facil ganar medallas en tres juegos consecutivos. No fue la de oro, pero la de bronce es de oro para nosotros. Este plantel de chicas es de oro", sostuvo, orgulloso, el DT de las Leonas.
Aicega, orgullosa. Por su parte, Magdalena Aicega, quien jugó su último partido en el seleccionado nacional, destacó su paso por un equipo que supo mantenerse en lo más alto del hockey mundial durante más de 10 años.
"No se como me van a recordar en la historia del deporte argentino. Yo siempre trate de dar lo mejor para el equipo. Las defensoras no somos las que más nos lucimos, salvo excepciones, pero cumplimos nuestro papel", destacó Magui.
Opinión
La leyenda continúa de la mano de un grupo de chicas que desde el anonimato, allá por 1993, convirtieron progresivamente al hockey sobre césped en un deporte de interés nacional. Ese año, la Argentina conquistó el Mundial Junior de Terrassa, y puede decirse que en aquel certamen se colocó la piedra fundacional para esta exitosa realidad. Tres medallas olímpicas consecutivas, un hecho histórico que alumbró a partir del esfuerzo de jugadoras que se las rebuscaron para congeniar sus actividades personales con los entrenamientos en el Cenard, bien lejos del profesionalismo y mucho más cercanas a la entrega silenciosa e incondicional.
Desde 1998, con el cuarto puesto en el Mundial de Utrecht, la Argentina se sostuvo siempre entre los cuatro primeros equipos, con varios picos de gloria como la medalla de plata en Sydney 2000 y las consagraciones en el Mundial de Perth 2002 y los Champions Trophy de 2001 y 2008, además del bronce en Atenas y Pekín. El talento de un par de brillantes generaciones, conjugados con el amor por la camiseta y el deseo de crecimiento permanente, mantuvo a Las Leonas siempre en el candelero, tanto aquí como en el exterior. Pero el público argentino no sólo vio en este equipo goles, grandes combinaciones y habilidades, sino que además lo identificó como un vehículo transmisor de valores, que podrían sintetizarse en humildad, solidaridad, garra, compromiso, responsabilidad, alegría, hambre de gloria y fair play. Con Sergio Vigil primero y con Gabriel Minadeo después, el mensaje positivo reunió todos estos atributos como pilares y la gente adoptó definitivamente estas señales, más allá de victorias o derrotas, vueltas olímpicas o frustraciones.
Este seleccionado trascendió contingencias deportivas y despertó un muy fuerte sentimiento celeste y blanco bajo la impronta de la figura femenina. Además, provocó la explosión de este deporte en nuestro país hasta transformarlo en el Nº 1 entre las mujeres. La cantidad de canchas sintéticas finalizadas en los últimos años en clubes y countries de todo el territorio dan cuenta de que ya no se trata de un boom, sino de una disciplina muy afianzada.
Apuntados los grandes méritos de las Leonas, quedan cuestiones puntuales por analizar a propósito de su actuación en Pekín. Evidentemente, es prioritario encontrar sistemas de juego distintos: empezar a innovar más y hallar mejores variantes para vulnerar dispositivos rivales. Contar con un abanico aún más amplio de circuitos y jugadas fijas para no resultar previsible y avanzar en lo táctico y en lo técnico. Holanda desnudó estas carencias en las semifinales y se mostró abrumadoramente superior, incluso también desde lo mental. La Argentina posee jugadoras como para ubicarse a la altura del equipo de Marc Lammers, pero para ello deberá sumar trabajo en este sentido y en el aspecto físico. Ese es el desafío.
Tal vez venga bien un cambio de aire en el cuerpo técnico, aunque tampoco se avizoran grandes candidatos para reemplazar a Minadeo al día de hoy. Lo que es seguro, continuará el recambio de jugadoras con proyección al Mundial de Buenos Aires 2010 y, fundamentalmente, para los Juegos Olímpicos 2012. Por lo pronto, a disfrutar la medalla de bronce, otro mojón para este siempre ambicioso seleccionado.
Diario La Nacion - 22-08-2008
Las Leonas, otra vez en el podio

PEKIN.- Decididas a sacarse la espina tras la dura caída ante Holanda en semifinales y demostrando que el espíritu combativo de este equipo no se muere fácil, las Leonas volvieron a subirse nuevamente a un podio olímpico.
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Con la victoria 3-1 ante Alemania, el seleccionado femenino de hockey sobre césped se convirtió en el primer conjunto nacional en ganar una medalla por tercer Juego Olímpico consecutivo. El bronce de esta mañana se suma a la plata conseguida en Sydney 2000 y el tercer puesto en Atenas 2004.
Aunque la derrota frente a las holandesas las dejó anímicamente endebles, porque les quitó el sueño que aún tienen incumplido, el equipo de Gabriel Minadeo tuvo entereza y determinación para sobreponerse a la goleada 2-5 y dio otra muestra de excelencia deportiva.
El partido, además, marcó la despedida del seleccionado de la capitana Magdalena Aicega y el final olímpico para Luciana Aymar, dos emblemas de una camada que encadenó éxitos como ningún otro equipo argentino desde hace una década.
Para revertir el mal trago de anteayer, la Argentina cambió escencialmente su actitud inicial en el match. A contramano de lo que ocurrió frente a Holanda, hoy las Leonas estuvieron más decididas a dominar a su rival desde el inicio.
Proponiendo dominio territorial, las chicas fueron llevando a Alemania dentro del área. Así, a los cinco minutos ya contaban con el primer córner corto. Por esa vía, justamente, llegó el tanto inicial.
Las Leonas se pusieron en ventaja, a los 10 minutos, gracias a un gol de Claudia Burkar tras un córner corto que no salió como esperaba, pero que la defensora mandó a las tablas con un gran remate por lo bajo.
Trece minutos más tarde, la Argentina volvió a pegar. Alejandra Gulla apiló rivales en el área y Carla Rebecchi estuvo ahí para definir, poner el 2-0 e ir al descanso con tranquilidad.
Aunque la segunda mitad dejó en evidencia la merma física tras un torneo agotador, las argentinas intentaron resistir a puro corazón.
Las alemanas lograron descontar, a los 10 del complemento, por medio de Anke Kuehn y pusieron más presión a las argentinas, sin mucha presencia ofensiva. Para colmo, cuando los ataques escaseaban Luchetti falló un remate franco de frente a la arquera, faltando 17 minutos.
Cuando el peligro de empate se avecinaba -Alemania tuvo dos córners cortos a 10 minutos del finl que tapó muy bien Vukojicic-, apareció Noel Barrionuevo para dar un respiro entre tanta tension. Con su especialidad, el corto, la Argentina se puso 3-1 arriba faltando seis minutos y sentenció las acciones.
En el final, la tristeza de anteayer se borró para las Leonas. Los abrazos entre todas las jugadoras en el campo de juego y las lágrimas de emoción fue una imagen para recordar toda la vida. Tanto como el bronce que se colgarán del cuello.
Diario Critica Digital - 22-08-2008

El ex jugador de fútbol Diego Armando Maradona abraza a la jugadora argentina Magdalena Aicega tras la victoria del equipo argentino de hockey femenino ante Alemania en el partido por la medalla de bronce. (EFE)
Diario Clarin - 22-08-08
ABRAZO DE GOL. Todas con Barrionuevo, autora del tercero. (EFE)